ANÁLISIS RETROSPECTIVO
ANÁLISIS RETROSPECTIVO DE LA CAMPAÑA

1. ¿Qué funcionó bien?
Los principales logros de la campaña fueron:
Alta difusión en redes sociales: Las infografías publicadas en Instagram y Facebook tuvieron buen alcance, logrando que más estudiantes reconocieran qué es la violencia de género, sus manifestaciones y la importancia de denunciar.
Claridad y accesibilidad de la información: Los materiales educativos fueron visuales, breves y fáciles de compartir, lo que facilitó su circulación.
Buena aceptación del QR de denuncia privada: La difusión del QR tanto en redes como en espacios físicos generó interacción. Los estudiantes lo identificaron como un recurso seguro y anónimo para comunicar situaciones de violencia.
Mayor sensibilización del estudiantado: Las conversaciones generadas en comentarios y mensajes demostraron interés y apertura para hablar del tema.
Trabajo colaborativo dentro del colectivo: Se logró coordinar el diseño, publicación y monitoreo de ambas acciones sin retrasos importantes.
2. ¿Qué necesita cambiarse
Algunos aspectos que no funcionaron del todo o que deben repensarse:
Seguimiento del QR: Aunque hubo escaneos, faltó un sistema más claro para dar seguimiento a cada caso, asegurar contención emocional y derivación adecuada.
Participación limitada de algunos sectores: Personal docente y administrativo no interactuó en la misma medida que el alumnado; se necesita incluirlos más.
Falta de medición más precisa: No se establecieron métricas detalladas de impacto (por ejemplo, número de personas alcanzadas, interacción, conversiones por publicación, clics en el enlace del QR).
Poca retroalimentación directa: Faltaron encuestas breves o buzones de opinión para saber cómo la comunidad percibió las acciones.
Sobredependencia de redes sociales: Se necesita diversificar para llegar a quienes no usan Instagram o Facebook de manera activa.
3. Preguntas sin responder
Al finalizar la campaña surgieron dudas importantes:
¿El mecanismo de denuncia mediante QR es suficiente para que las personas realmente se sientan acompañadas?
¿Qué áreas de la universidad deben involucrarse más para garantizar seguimiento institucional?
¿Las infografías realmente cambiaron la percepción del estudiantado sobre la violencia de género o solo generaron información momentánea?
¿Qué estrategias pueden fomentar la participación de docentes y personal administrativo?
¿Cómo asegurar que las denuncias derivadas del QR sean atendidas con enfoque de género y sin revictimización?
4. Nuevas ideas a probar
Con base en lo aprendido, se proponen las siguientes acciones futuras:
Talleres presenciales breves sobre identificación temprana de violencia, consentimiento y cultura de denuncia.
Círculos de diálogo seguros donde estudiantes puedan compartir experiencias y recibir apoyo sin formalizar una denuncia.
Encuestas anónimas cada mes para medir cambios en percepción y detectar focos rojos dentro del campus.
Capacitación exprés para docentes sobre cómo acompañar a estudiantes que revelan situaciones de violencia.
Ampliar el sistema del QR para que incluya:
chat de primera atención,
información de servicios de apoyo,
indicadores de seguimiento.
Colaboración con colectivos universitarios para realizar campañas más amplias y sostenidas.
Material audiovisual (videos cortos) que complementen las infografías y expliquen casos reales o simulados de cómo actuar ante la violencia.
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